Ferrocarril de Los Valles del Tuy, inmerso entre el caos y la buhonería

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A 10 años de su inauguración, las quejas y denuncias de los usuarios del sistema ferroviario han ido en aumento. El abordaje violento a los trenes y la buhonería se han convertido en los principales problemas

Abel López

Más allá de ser una solución efectiva para el traslado de usuarios, el Sistema Ferroviario de Los Valles del Tuy se ha convertido en un dolor de cabeza para las personas que utilizan el ferrocarril, a cualquier hora.

El 15 de octubre de 2006, cuando inició sus operaciones, el sistema ferroviario partió con la promesa de que transportaría a 86.700 pasajeros para ese año y se incrementaría en 2010 en 93.655, según cálculos del Instituto Autónomo Ferrocarriles del Estado.

Hugo Chávez, promotor de la obra, aseguró que el tiempo para el traslado hacia Caracas se haría en 31 minutos desde Cúa (General Ezequiel Zamora), 22 minutos desde la estación Charallave Sur (Don Simón Rodríguez) y 17 minutos desde Charallave Norte (Generalísimo Francisco de Miranda).

A 10 años de su inauguración, las quejas y denuncias de los usuarios ha ido en aumento. El complicado abordaje a los trenes, principalmente en horas de gran afluencia de usuarios, además de la buhonería, se han convertido en los principales problemas.

“Al que se descuide lo atropellan”

Antonio Sifontes Alvarado, quien utiliza el Sistema Ferroviario de Los Valles del Tuy todos los días, describió que subir al tren se ha convertido “en un dolor de cabeza”. “Tenemos que pelear para podernos subir y bajar, eso es desastroso. El Metro es deficiente por la cantidad de personas que vivimos en los Valles del Tuy”, dijo.

Indicó que la mayoría de los “tuyeros” trabajan en Caracas, lo que aumenta la demanda del uso del ferrocarril.

“La mayoría de las mañanas, muchos se caen. Al que se descuide lo atropellan, tanto niños, ancianos y hasta las mujeres embarazadas. Yo no he visto seguridad, cuando fue inaugurado si había policías, pero ahora solo veo funcionarios en La Rinconada”, dijo.

Alvarado relató que cuando trabajaba en Caracas debía salir de su casa, en el sector Araguita, a las 3:00 am para poder llegar a tiempo. Ahora deja su casa a las 4:30 am debido a que labora en Cúa.

Vendedores y pedidores al acecho

En un recorrido por el sistema, durante la tarde, se pudo constatar que solo había un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en la estación La Rinconada. Otros efectivos llegaron al lugar cuando inició la hora de mayor afluencia de usuarios, alrededor de las 4:30 pm.

En los andenes de la Rinconada, un acceso se habilitó para el desembarco de los trenes y otro para el abordaje, con la finalidad de evitar atropellos entre los usuarios. Quienes abordarán el vehículo aguardan la apertura de las puertas en el lado opuesto donde ocurre el desalojo. Una vez dentro del vagón, los vendedores y pedidores esperan el inicio del viaje para ofrecer sus productos o solicitar dinero.

“Buenas tardes para todos, por aquí le traemos la promoción del pan. Uno por 350 bolívares”, dice un vendedor apenas cierran las puertas. Una vez que el primero termina de ofrecer las canillas, comienza el siguiente a ofrecer chucherías: “Por aquí, por allá, ¿quién se me anima?”, coreó el vendedor.

El tercer orador en sorprender a los viajeros es una niña de aproximadamente 12 años, quien interpreta “La potra Zaina” de María Teresa Chacín: “Era una potra muy singular, no conocía el amor, no conocía corral, no conocía bozal, solo quería vivir, por el palmar”, cantaba la joven mientras caminaba por el vagón.

En el trayecto algunos viajeros escuchaban música con audífonos, otros conversaban o enviaban mensajes, comían e incluso una señora mayor aprovechaba para tejer. La mayoría observó y aplaudió cuando finalizó el acto de la niña:

  • “Muchas gracias señores, que el Señor me los lleve a su destino, ¿Quién dice amén?
  • Amén.
  • "Suelten los reales también", finalizó la niña.

Llegando a la primera estación la vista por la ventana se alterna entre la oscuridad de los túneles y varios tramos en los que se observa el verde de la montaña en contraste con el azul del cielo.

Tras la niña, tomó la palabra otro vendedor de chucherías. Al finalizar intervino el quinto orador de la jornada, un ciego que viajó por la línea 1, pasó por la línea 3 y abordó el ferrocarril con el mismo discurso, pidiendo dinero para operar a su hijo.

“Lo hacen por necesidad”

“Una Venezuela activa que me regale las buenas tardes”, gritó un niño de aproximadamente 13 años de edad desde el centro del vagón, quien de inmediato entonó una canción para vender en el trayecto. Cuando el tren llegó a Charallave Norte se demostró que los vendedores informales no operan solos. En el lugar aprovecharon para alternar con nuevos comerciantes, quienes abordaron los vagones para el retorno.

María Peña, usuaria del servicio, comentó que los vendedores ambulantes operan en el lugar por necesidad. “Cómo está la situación no les queda de otra, salir a vender para llevar sustento a su familia. Pero no está bien, es lo que conlleva a que el ferrocarril esté sucio”, denunció.

En un recorrido por el lugar, se observó el piso sucio, con papeles de chuchería vacíos. “Hay días en que la basura es caótica. No solamente le podemos echar la culpa al personal de mantenimiento. Nosotros también tenemos que tener conciencia de no echar la basura en el suelo”, dijo Peña.

En la estación Cúa hay perros en el andén de abordaje, lo que genera el peligro de que alguno ingrese a las vías y sea arrollado, ocasionando retraso. Además, en las últimas tres paradas no se observó presencia de efectivos policiales para resguardar la seguridad de los usuarios.

Edison Rodríguez, supervisor de estación en la Rinconada, acotó que las estaciones Charallave Norte, Sur y Cúa no cuentan con seguridad. Sin embargo, aseguró que la policía municipal tiende a “hacer rondas”.

El supervisor lamentó que los usuarios no cuiden el sistema y se agredan entre sí. Aseveró que no han tenido accidentes graves como torceduras y caídas. “Tenemos un sistema de transporte masivo. El transporte privado aumenta el pasaje constantemente y los usuarios migran al sistema ferroviario, por ende nos colapsamos”, enfatizó.

Entre las labores para mejorar el servicio, Rodríguez dijo que actualmente entregan las tarjetas sin contacto, a fin de agilizar el ingreso de los usuarios al sistema. La tarjeta tiene una recarga máxima de 100 bolívares, mientras que la tarifa del viaje tiene costo de 4.

El trabajador indicó que las máquinas de “autoventas” están operativas en un 80%. No obstante, el equipo de El Nacional Web observó aproximadamente un porcentaje similar, pero de máquinas fuera de servicio.

Planes para recuperar el sistema

Rodríguez informó que actualmente trabajan para disminuir la cantidad de mendigos y vendedores en las áreas del sistema de transporte. “Hemos tomado medidas. Ha habido detenidos y se han presentado ante la Fiscalía. El principal problema es que mientras el usuario apoye la economía informal será difícil lograr que se evite. Nosotros luchamos por un lado y los usuarios los apoyan por el otro”, resaltó.

La cuenta en Twitter del Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE) publicó un Plan de Rescate y Recuperación de Áreas en la estación Charallave Sur, a fin de erradicar la economía informal.

Reseñaron que van más de una docena de personas puestas a la orden del Ministerio Público, entre los cuales hay menores de edad, por desacatar la norma.

Ante el agresivo ingreso de los usuarios al sistema, el IFE inició un plan de abordaje de trenes exclusivo para mujeres y niños. Funcionaría de 3:00 pm a 8:00 pm cuando cuatro vagones son reservados para las damas con sus hijos.

Los afectados en el colapso del servicio del ferrocarril son los habitantes de los Valles del Tuy, quienes a su vez tienen la responsabilidad de cumplir las normas para facilitar el trabajo de los operadores.<7>

No basta con que el IFE presente la cifra de pasajeros que han usado el sistema durante 10 años de operaciones, debe cobrar importancia la eficiencia del servicio que se les ha brindado, de lo contrario, no hay una mejora en la calidad de vida de los tuyeros.

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