Metrocable y Cabletren: cuando la travesía se convierte en odisea

Rutas del metro bus que permanecen suspendidas debido a las guarimbas de opositores en contra del gobierno de Nicolas Maduro. Caracas, 30-05-2014(WILLIAM DUMONT / EL NACIONAL)
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Fueron ideados para ampliar el alcance del Metro de Caracas. Aunque son una alternativa de traslado más eficiente y económica que la tradicional, la espera, el retraso y la inseguridad afecta a los usuarios

Abel López
Elia Moreno | emoreno@el-nacional.com | @Elivanne
Daniela León Daniela León | daleon@el-nacional.com | @danii_l

La palabra complemento, de acuerdo con la Real Academia Española, significa “cosa, cualidad o circunstancia que se añade a otra para hacerla íntegra o perfecta”. Con base en esa definición, es lógico pensar que los sistemas Metrocable y Cabletren fueron concebidos para ser los complementos ideales del Metro de Caracas. La idea era que ayudaran a descongestionar un sistema que, a todas luces, hoy está saturado por el aumento de la población en las últimas décadas.

Aunque en el papel todo parece perfecto, en la práctica la travesía no es tan placentera. Los usuarios esperan en largas filas para ingresar a los diversos sistemas y sufren la inseguridad y el descuido en las instalaciones. Además, muchas estaciones aún no se han terminado de construir. Los usuarios reconocen las fallas pero protestan en silencio: agradecen el beneficio de poder trasladarse pagando menos que en las camionetas del transporte público.

Metrocable de Mariche: la alternativa defectuosa

Al inicio del viaje se pueden observar los contrastes del paisaje: al norte, el parque nacional Warairarepano; al oeste, el área metropolitana de Caracas y a lo lejos se distinguen las Torres de Parque Central y el aeropuerto La Carlota, mientras que al este, se abre paso la montaña con un sinfín de casas de bloque y cemento.

El sistema de transporte comprende 4,79 kilómetros, 32 torres y 144 cabinas. A diario, miles de usuarios encuentran una vía rápida y económica para llegar a Caracas, pues el trayecto dura 17 minutos y la tarifa es de 4 bolívares por viaje. Por carretera, puede durar hasta dos horas.

Sin embargo, el servicio aún tiene deficiencias que se deben superar para ofrecer un viaje de calidad.

Los viajeros no olvidan la segunda parte del plan trazado de Metrocable que aligeraría la afluencia de usuarios en el sistema pues a cierta distancia, comenzando el viaje, se divisan las torres abandonadas del tramo local.

Al principio se suponía que serían dos los sistemas teleféricos, pero terminó inaugurándose y operando solo el tramo expreso, que va desde la estación Palo Verde hasta la estación Mariche sin paradas.

Una vez en la estación destino los viajeros caminan hasta su casa o abordan una camioneta hasta su sector de residencia. Si el viaje se hace en sentido contrario, los usuarios esperan el servicio de Metrobús o la camioneta hasta la estación de metro Palo Verde, debido a que el sistema de teleférico está en una zona industrial y solitaria. De esta manera, los ciudadanos quieren disminuir las posibilidades de ser asaltados.

Cercano al teleférico, se ubica el núcleo de Palo Verde de la Universidad Experimental Simón Rodríguez. Uno de los estudiantes de la casa de estudios (que prefirió mantenerse en el anonimato), aseguró que en varias oportunidades han sido asaltados en el recinto. Los antisociales ingresan en horas de la noche y se dirigen a las aulas con el fin de despojarlos de sus pertenencias. Recordó además que en una ocasión entraron a primera hora del día y asaltaron un kiosco dentro de la institución.

"Esa zona se presta para que roben mucho, es muy sola", dijo el estudiante. En el recorrido realizado por el equipo de El Nacional Web se pudo constatar que la seguridad en la zona en nula, incluso en la estación del Metrocable Palo Verde es poca la presencia de operadores. A veces, solo hay dos o tres operadores en la caseta donde venden los tickets, mientras que en la zona para abordar las cabinas los mismos pasajeros se organizan por orden de llegada para tomar el sistema de transporte.

En horas de gran afluencia de pasajeros las colas salen de la estación. No obstante, si no hay retraso, suelen avanzar progresivamente.

En ocasiones, el sistema se detiene por varios minutos y luego retoma el recorrido. Los usuarios solo pueden colmarse de paciencia, respirar profundo y esperar mientras la cabina se mueve de un lado a otro por la fuerza del viento.

Por ser un sistema de cabinas en los que solo caben ocho personas, los vendedores informales y mendigos no lo han invadido, como ocurre con el Metro de Caracas o el ferrocarril de Los Valles del Tuy.

No todos los torniquetes para ingresar al sistema funcionan. Algunas de las cabinas están rayadas por dentro o sucias.

Los usuarios esperan con ansias el día en que entre en operación el tramo local. Mientras tanto, piden a las autoridades que se aboquen a mejorar la seguridad en la zona y corregir las deficiencias en cuanto a limpieza y retrasos en el sistema.

A pesar de las fallas, el sistema teleférico se convirtió en una alternativa para los habitantes de Mariche. En comparación con el de San Agustín, por ejemplo, éste salda una distancia y altitud considerable, permitiendo a los ciudadanos llegar a la ciudad o a sus hogares en menor tiempo.

El ingeniero Eduardo Páez Pumar, en reiteradas declaraciones, ha hecho énfasis en que el Metrocable de San Agustín, de 1,8 kilómetros, beneficia a muy pocas personas, por lo que el beneficio de la obra se queda corto en comparación con el costo de construcción.

Las cinco estaciones construidas (San Agustín, El Manguito, La Ceiba, Hornos de Cal y Parque Central) salvan distancias de alrededor de 800 metros entre ellas. Aseguró que hubiese sido más adecuado establecer un sistema de funiculares, debido a que los teleféricos son costosos y generalmente se utilizan para cubrir grandes distancias o altitudes.

Los problemas que tiene este circuito son los mismos que el de Palo Verde-Mariche. Entre ellos, la inseguridad. El 3 de junio de este año el hampa cobró la vida de Jorge Lis Ayala, de 20 años de edad, quien recibió varios disparos en la estación Hornos de Cal dentro de la cabina 47. Los dispositivos de seguridad implementados duran un determinado tiempo y luego la estación queda sin efectivos policiales.

Sobre la mesa se quedan otros dos proyectos: el Metrocable de Petare Sur, que estaba previsto para 2016, y el de Antímano, para 2017.

Cabletren Bolivariano: una obra inconclusa

Cabletren Bolivariano: una obra inconclusa

Cuando fue inaugurado el Cabletren Bolivariano de Petare, el 14 de agosto de 2013, por el presidente Nicolás Maduro, la idea era facilitar el traslado de las 115.000 personas que viven en Petare Norte, lo que disminuiría enormemente el tiempo de traslado.

Este sistema facilita el acceso a las comunidades de Petare Norte y de los barrios 12 de octubre, José Félix Rivas, 19 de Abril, 5 de Julio, 24 de Julio, San José y Antonio José de Sucre, entre otros.

El Cabletren se convirtió en la extensión más reciente del Metro de Caracas. Aunque debería estar integrado por cinco estaciones, seis años después de su puesta en marcha, funcionan las mismas tres estaciones iniciales: Petare 2, 19 de Abril y 5 de Julio.

Según el ex ministro de Transporte Terrestre y presidente del Metro de Caracas, Haiman El Troudi, para 2015 este servicio trasladó a más de nueve millones de pasajeros. Es decir, aproximadamente 40.000 personas utilizaban el Cabletren a diario.

En enero de 2015 comenzó la construcción de las estaciones 24 de julio y Waraira Repano que completarían los 2,1 kilómetros de ruta que integran este sistema. En ese momento, la obra apenas tenía 29% de avance, de acuerdo con lo publicado en la página web del Metro de Caracas. Hace un año, no se tenía fecha de culminación de la obra.

Cuando terminen la segunda fase, el Cabletren permitirá la conexión de la Línea 1 del Metro de Caracas, en la estación Petare con la Línea 5, que también se encuentra en construcción.

Aunque el sistema se mantiene en buen estado, los usuarios se quejan de algunas fallas puntuales, como la constante paralización de las escaleras mecánicas o que las luces se quedan encendidas durante toda la noche, incluso mientras están cerradas las estaciones.

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