Metro de Caracas bajo el deterioro y el desdén del gobierno

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Las líneas 1, 2, 3, 4 y la estación Bello Monte se caracterizan por sus instalaciones y trenes dañados. Los vagones están sin aire acondicionado, varias de sus estaciones están sucias; y sus torniquetes, escaleras mecánicas y máquinas dispensadoras de boletos están fuera de servicio

Michelle Hurtado | mchurtado@el-nacional.com | @michechf
Juan Da Ponte | jdaponte@el-nacional.com | @juansalvadord
Javier Cedeño Cáceres | @JavierCedenoCa

Eran las 4:30 pm en la estación de Plaza Venezuela. Los usuarios hacían una larga fila para poder ingresar por los torniquetes. Una señora en silla de ruedas esperaba a que el operador le permitiera el acceso preferencial desde la cabina.

La señora hizo señas al hombre durante dos minutos sin recibir respuesta debido a que estaba ocupado de lleno en la venta de boletos. La mujer tuvo que esquivar la cola hasta llegar a la caseta, pero el operador –el único en la cabina- insistió en ignorarla. Del otro lado llegó un señor también en silla de ruedas. Ahora eran dos los usuarios que exigían pasar por el acceso especial. Después de siete minutos un trabajador del Metro, que no estaba de servicio, buscó unas llaves y abrió la puerta.

Situaciones como esta se viven a diario en el Metro de Caracas. Algunas estaciones resaltan por el mal servicio que ofrecen a los usuarios o por el deterioro en sus instalaciones.

El equipo del El Nacional Web realizó recorridos y encuestas a los usuarios del Metro de Caracas entre octubre y noviembre de 2016. Los usuarios de la línea 1 coinciden en que es necesario mayor mantenimiento y una atención más precisa en las horas pico porque los vagones están sucios y hay fallas en el aire acondicionado. También hay problemas con la venta de boletos y permisividad por parte de los empleados, quienes dejan entrar sin pago a las personas.

El trayecto con las paradas más descuidadas

Gato Negro y Plaza Sucre forman parte del primer grupo de estaciones de la línea 1, cuando se inauguró el Metro de Caracas. En la década de los 80 eran ejemplo por su orden y limpieza. Hoy en día, la realidad es opuesta, los usuarios se quejan de la suciedad y mal estado de las estaciones. Quien camina despacio percibe que en las escaleras mecánicas hay polvo, envoltorios y tickets usados.

“Ambas estaciones están llenas de polvo y muchos chicles en el piso. Los fines de semana las entradas huelen a orine, incluso vómito”, expresó Moisés González, usuario del sistema.

A la falta de limpieza en las instalaciones se suma la permisividad del personal hacia los usuarios que incumplen las reglas. Un ejemplo de ello es el uso de la puerta de servicio que se habilita para personas discapacitadas y luego sigue abierta, lo que permite el ingreso de usuarios sin pagar.

Adrián Carreño, de 22 años de edad, exigió un mayor número de boletos para la venta en horas pico en la estación Capitolio. Contó que hay personas que al ver las filas aprovechan la entrada preferencial para ingresar sin pagar, porque además los torniquetes están dañados.

Las cosas no cambian a medida que avanza el recorrido. David Morales, quien transita con frecuencia por la estación Parque Carabobo, destacó que las escaleras mecánicas están dañadas de manera constante.

Las estaciones de Los Dos Caminos, Los Cortijos, La California, Petare y Palo Verde, entraron en plena operación en noviembre de 1989. Cada una de estas guarda sus peculiaridades, pero en los últimos años también se sumaron ellas muchas carencias. Adriana Hernández, destacó la falta de aseo dentro de los trenes. “Hay basura en el piso, las lámparas de los vagones están asquerosas. Uno mira hacia arriba cuando está dentro del tren y ve chicles pegados. Hay marcas de manos llenas de grasa marcadas en los vidrios”.

Una usuaria, que prefirió no ser identificada, consideró deficiente la iluminación en las estaciones. Recalcó la falta aire en los trenes lo que hace “el calor insoportable”. Se constató las fallas en el aire acondicionado de los trenes, uno de los problemas que más afecta a los usuarios y que ha ocasionado mareos y desmayos, haciendo necesaria la actuación del personal del Metro.

Entre retrasos, trenes sin aire y equipos dañados

La recta de las Líneas 2, 4 y 5 conforman un trayecto de 17 estaciones en las que a diario destacan tres males: los retrasos, la falta de aire en los trenes y los equipos sin funcionar.

En el recorrido se comprobó que los trenes de las dos rutas que cubren ese trecho (Las Adjuntas/Zona Rental - Bello Monte y Zoológico/Zona Rental) presentan fallas en la ventilación.

Eran las 5:00 pm en uno de los días de inspección. En Teatros, con destino hacia Capuchinos, el tren no llegaba. Pasaron 20 minutos hasta que llegó una unidad del Metro, pero estaba repleta. Hubo que esperar para abordar en un siguiente tren.

Daniela Pérez, una joven que esperaba en Capuchinos, recalcó que la mayoría de la infraestructura y los trenes carecen de mantenimiento.

“No hay aire en los trenes, y en ocasiones, tampoco en las estaciones. Otro problema es que los trenes se tardan mucho en llegar y las estaciones se sobrecargan de personas”, explicó.

Milena Romero esperaba en la estación de Mamera. Indicó que a los usuarios de la tercera edad les afecta la fallas en las escaleras mecánicas. “Varias escaleras están paradas. Aparte, está la tardanza entre cada tren que debe llegar y muchos de ellos salen desde Zona Rental hasta acá sin aire”, recalcó Romero.

Las estaciones de Parque Central, Capuchinos y Zona Rental tuvieron por lo menos una escalera apagada por cuatro semanas. Además de las escaleras, las máquinas para expender boletos no funcionan. Están instaladas, pero no permiten la compra de tickets.

Los ascensores, necesarios para subir o bajar a discapacitados o adultos mayores, están inhabilitados en casi todas las paradas que los poseen. Los de Las Adjuntas y Parque Central no funcionaban, y en el caso de Capuchinos, solo uno prestaba servicio.

La desinformación del personal y más demoras injustificadas

El calvario empieza en la transferencia principal de Plaza Venezuela, que une la Línea 1 con la Línea 3. Lo primero que observan los usuarios son las escaleras mecánicas desmanteladas que conducen hacia el andén. No era una falla diaria. Un mes antes, en septiembre, no funcionaban.

En horas de alta afluencia de usuarios deben esperar los trenes que tardan aproximadamente cinco minutos en llegar. Sin embargo, este tramo del sistema presenta retrasos con frecuencia, haciendo que el tiempo de espera se extienda por 10 o 15 minutos.

Pocas son las explicaciones que dan los operadores de la estación sobre las demoras. A veces su justificación para los retrasos es que se debe a un “tren con fallas” en la vía. No obstante, en el andén se pudo escuchar de boca de los desesperados usuarios que la tardanza “es intencional”, causada por los trabajadores, como señal de protesta por las fallas en el pago adecuado de sus salarios.

Desde Plaza Venezuela se puede acceder a la Línea 3, que cuenta con 9 estaciones y que finaliza en La Rinconada. En este punto hay gran volumen de usuarios porque desde allí los usuarios pueden hacer la transferencia hacia el Sistema Ferroviario Central, que permite el traslado hacia los Valles del Tuy. La estación tiene inutilizadas las escaleras mecánicas y fallas en la movilización de las unidades. “Hay mañanas en que solo dos torniquetes están habilitados para el ingreso, cuando deberían haber cuatro para entrar y cuatro para salir“, dijo Vivian Hernández, usuaria del sistema.

Hernández también denunció la falta de aire acondicionado en algunos de los trenes. “El piso siempre está sucio, las líneas amarillas del suelo que organizan la entrada a los trenes ya ni se ven”.

La solución de las máquinas de boletos para agilizar su adquisición y entrar más rápido al sistema está descartada.

La tortura de viajar en un vagón del Metro sin aire acondicionado

Una supervisora que trabaja en el Metro de Caracas, quien prefirió no revelar su nombre, aseguró a El Nacional Web que estas fallas se hacen cada vez más comunes debido a la falta de presupuesto destinado a las reparaciones infraestructurales e internas del sistema

Sathya Toro

“¿Será que esta gente quiere matarnos en este horno?”. La pregunta se escucha a diario en los vagones del Metro de Caracas y que esta vez fue expresada por una señora que viajaba en la Línea 2 del servicio.

A principios del año 2011, el gobierno de Hugo Chávez anunció la progresiva llegada de la nueva flota de trenes rojos, fabricados por el consorcio español CAF. Por ello, los antiguos pasaron a operar en las líneas 2, 3 y 4.

Ciudadanos manifiestan constantemente sus quejas por las fallas en el sistema de aire acondicionado en los vagones de estos antiguos trenes, principalmente en las redes sociales. Y es que cada vez son más comunes los vagones que, al abrir sus puertas automáticas, hacen sentir ese húmedo vapor.

“Ahora es lo mismo todos los días, nunca tienen aire”, prosiguió la misma mujer, mientras se abanicaba con una carpeta manila.

En cada estación en que se detenía el tren, se evidenciaban muecas de disgusto de los usuarios que decidían emprender el viaje a altas temperaturas. Muchos optaban por esperar el siguiente, otros simplemente corrían hacia el vagón de al lado con la esperanza de un clima soportable.

A medida de que el tren avanzaba, hacia la estación Zona Rental, llegaban personas corriendo desde el vagón anterior, diciéndose entre ellos: “Este tampoco tiene aire”.

A la altura de Nuevo Circo, se escuchó a lo lejos el sonido de una alarma. El operador del tren respondió que si se trataba de una emergencia real, volvieran a pulsar el botón. La alarma sonó por segunda vez.

En la estación Parque Central el tren estuvo detenido durante unos siete minutos, mientras llegaba el personal para atender la situación. Durante instantes, nadie sabía que ocurría, la gente solo se paraba en la puerta para intentar entender el motivo de la paralización del viaje.

A unos metros de distancia, en la zona de espera de trenes, se observó a los trabajadores de la institución ayudando a un liceísta. El muchacho parecía estar inconsciente. Los uniformados realizaron los procedimientos para reanimarlo; el joven reaccionó a los segundos y respondió unas pocas preguntas.

Con cara de confusión, se levantó y caminó junto a los trabajadores que lo auxiliaron. En ese momento, el tren cerró sus puertas y se dirigió a la estación Zona Rental. En el trayecto, un hombre que se había acercado a ver el estado del muchacho, comentó con uno de sus compañeros que el joven sufrió un desmayo por sofocación, producto de la falta de aire acondicionado.

Un mal que se ha vuelto costumbre

Una supervisora que trabaja en el Metro de Caracas, quien prefirió no revelar su nombre, aseguró que las fallas en el aire se hacen cada vez más comunes debido a la falta de presupuesto destinado al mantenimiento del sistema.

Detalló que lo que pagan los usuarios en tickets va dirigido a un fondo que se utiliza para cancelar los salarios de los trabajadores del Metro de Caracas y para realizar las reparaciones necesarias que “garantizan” el buen funcionamiento del servicio.

Argumentó que los precios de los boletos son muy bajos frente a la inflación, lo que dificulta el pago de piezas necesarias para hacer reparaciones en escaleras mecánicas, en unidades de Metrobús y otros sistemas como el de aire acondicionado en vagones.

Desde diciembre de 2014 no se realiza un ajuste en las tarifas del sistema. La surpervisora explicó que, desde esa fecha, todos los costos han subido por la inflación; mientras que el precio de los boletos se ha mantenido “congelado”.

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