La inseguridad entra hasta por los ductos del aire acondicionado

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La inseguridad también afecta a quienes trabajan en los locales de la estación que colinda con la UCV y que es testigo de la afición histórica de los venezolanos por el beisbol. El lugar cuenta con más vigilancia solo en época de elecciones, cuando se instala un punto del CNE para las inscripciones en el Registro Electoral

Elia Moreno | emoreno@el-nacional.com | @Elivanne
Nelson Hernández | @Nelsonjoses

Ciudad Universitaria debería ser una estación perfecta para los locales comerciales. Con la cercanía de la Universidad Central de Venezuela y de los estadios deportivos, se podría pensar que los estudiantes y los aficionados garantizan que el negocio sea rentable. Sin embargo, las apariencias engañan.

Los comercios en la estación se ven afectados por los altos niveles de inseguridad en el país y por la cada vez menor capacidad adquisitiva del venezolano. Sobre la inseguridad, los dueños de los locales comerciales tienen muchas historias que contar: desde mendigos y pedigüeños que entran a los locales hasta delincuentes que entran a robar por el ducto del aire acondicionado. Y no se trata de una película de Misión Imposible o de James Bond.

“A mí me intentaron robar estando yo sola aquí en la tienda. Pero, en el local de al lado, se han metido dos veces. Una vez rompieron el vidrio y se robaron el pantalla plana y la otra, se metieron por el ducto del aire acondicionado”, cuenta una comerciante, que prefirió no identificarse.

Afirma que la vigilancia en la estación es escasa. Los únicos momentos en que se puede observar más funcionarios resguardando la estación es cuando hay elecciones, debido a que ahí se instala un punto del Consejo Nacional Electoral (CNE) para las inscripciones en el Registro Electoral (RE).

“Aquí no hay personal de seguridad. Los malandros pasan por toda la puerta de la tienda y los pedigüeños entran a los locales. Antes veías vigilancia pero ya no ves a nadie”, aseguró.

Por este motivo, “el toque de queda” comienza a las 5:00 pm. Los negocios empiezan a bajar las santamarías desde esa hora a pesar de que deberían hacerlo a las 6:00 pm.

Además de la inseguridad, el cada vez menor poder adquisitivo del venezolano también ha afectado las ventas. La comerciante recuerda con nostalgia las mejores épocas, cuando la ubicación de la estación resultaba muy beneficiosa.

“Tuvimos nuestros buenos tiempos. Antes, cuando había graduaciones, las personas venían y compraban sus vestidos aquí. Pero eso se acabó”. Actualmente, la temporada de beisbol es la época más provechosa para los comercios de Ciudad Universitaria. “Se defienden” con la venta de franelas, gorras y accesorios de los equipos de la liga venezolana de beisbol.

“A veces es preferible no venir, para no gastar”

La estación Plaza Venezuela del Metro de Caracas es la más céntrica del sistema. Es una de las más importantes porque se conecta desde la Línea 1 con las Líneas 2,3 y 4, lo que permite movilizar a la mayor afluencia de pasajeros.

La infraestructura, construida entre 1983 y 1993, cuenta con siete locales comerciales, ubicados en la salida hacia la avenida Las Acacias cruce con Gran Avenida, Acera Sur-Oeste (Torre Lincoln).

A 23 años de su construcción, la estación Plaza Venezuela parece no tener el mantenimiento que requiere. Escaleras mecánicas dañadas, poca iluminación, vendedores ambulantes y constantes robos hacen de una de las más importantes infraestructuras públicas, un lugar gris e inseguro para el venezolano.

Los dueños de locales comerciales no escapan a esta realidad. Un ejemplo es Carlos Sánchez (nombre ficticio), oriundo de Apure y con título de bachiller. Ha trabajado durante 10 años en una tienda de ropa deportiva y ha sido víctima de robos y hurtos dentro de su comercio innumerables veces.

En lo que va de año, ha sido víctima del hampa en dos oportunidades, pero lo más significativo ocurrió en el mes de abril. “Los ladrones rompieron la santamaría, se metieron en la madrugada a la estación, y partieron los vidrios de varios locales”.

Aunque paga un seguro del Metro de Caracas que cubre daños y perjuicios, han transcurrido cinco meses de lo ocurrido y no le han retribuido el dinero que gastó en la nueva vidriera. “Uno prefiere no reclamar porque como esto pertenece al gobierno, después nos pueden desalojar”.

Pero además, el hombrepresencia al menos tres robos por día frente a su local. La mayoría de los delincuentes operan en grupos cerca de las escaleras que dan hacia la salida de la Torre Lincoln.

En todo este tiempo, ha observado que hay un nuevo modus operandi. “El ladrón roba y luego grita para que la gente corra y después desaparece entre el volumen de gente (…) Los policías no hacen nada, cuando los operadores los llaman, el malandro ha robado hasta dos veces”.

Ahora el comerciante opta por vender tarjetas telefónicas y ropa casual para poder sobrellevar la crisis económica que hay en el país. En ocasiones, prefiere no ir a trabajar porque gasta más en la calle que lo que obtiene de ganancias.

“A veces es preferible no venir, para no gastar. Antes vendía más ropa de fútbol y básquet, pero ahora vendo de algodón”, dijo.

En Chacaíto los roban al menos una vez al mes

La estación Chacaíto parece un centro comercial dentro del sistema Metro. Es la segunda estación más grande después de Plaza Venezuela y también es una de las que presenta mayor afluencia de pasajeros, dada su ubicación céntrica así como la disponibilidad de varias rutas de transporte público que atienden a diversos puntos de Caracas.

Tiene casi nueve locales comerciales. La mayoría de ellos se encuentran operativos, a excepción de una tienda llamada Electrónica Paul. Varios de los locales tienen en venta productos usados y en mal estado.

Carmen Duarte (nombre ficticio) es empleada de una de las tiendas que se encuentran dentro de las instalaciones. Lleva 6 años trabajando vendiendo celulares y equipos telefónicos, casi el mismo tiempo que tiene el local funcionando dentro del metro.

En todos esos años, la inseguridad ha sido prácticamente su compañera. Los delincuentes se camuflan con los clientes y forman parte de la rutina del local. “Nos hemos visto afectados en 99%. Nos han robado de día y de noche”, cuenta.

En tres meses ha reportado al menos un robo mensual. La cajera de 39 años de edad relató cómo en dos oportunidades los ladrones entraron a la tienda con armas de fuego. “Las otras veces entraron en la madrugada y nos rompieron las vidrieras y se llevaron varios materiales de valor”, aseguró.

Desde sus locales, los comerciantes también son testigos de cómo los usuarios son víctimas de la delincuencia.

La encargada de una tienda de tarjetas en Chacaíto ha visto cómo los antisociales roban al menos dos veces al día en las escaleras mecánicas. “Cuando ocurren estas cosas, que nosotros vemos a la gente corriendo, cerramos la puerta”, dijo la mujer de 60 años de edad.

Funcionarios policiales insuficientes

Altamira es una de las estaciones que compone la Línea 1 del Metro de Caracas. Sobre ella se erige la plaza Francia, con su obelisco, sus fuentes y banquitos de descanso para quienes deciden apaciguar el paso. Está rodeada de edificios tipo vivienda, torres de oficinas, una embajada, un hotel y comercios. También desde allí parten las rutas de Metrobús 201-202-203 que cubren zonas del este de Caracas.

Por formar parte del corazón comercial de Chacao, la estación Altamira registra una gran afluencia de personas, una razón de peso para hacerla vulnerable a la delincuencia.

Javier Méndez (nombre ficticio), quien vende bolsos y carterasen un comercio dentro del subterráneo, presencia al menos 16 robos y hurtos al día a pesar de que hay cámaras de seguridad dentro del sistema.

Sostuvo que los delincuentes suelen operar en bandas de cuatro, utilizan armas blancas y de fuego. Usualmente se quedan mirando desde las barandas que están ubicadas en el primer piso y luego acechan a sus víctimas.

“Uno los ve todo el día asomados desde arriba. Parecen personas normales, pero después uno los ve robando o cuando la policía se los lleva”, dijo.

El comerciante no solo es testigo de la criminalidad, también ha una de sus víctimas. Hace dos años, un grupo de antisociales robó su local en la madrugada.

“Tres sujetos llegaron a las 12:15 am y picaron los candados. Luego subieron la santamaría y dañaron los DVR de las cámaras de seguridad. Se llevaron lotes de bolsos. Todo duró dos horas aproximadamente”, sostuvo. Cuando llegó al local, se encontró con solo tres bolsos en el mostrador.

Lo ocurrido fue denunciado ante el Cicpc y ante el departamento de Investigación del Metro de Caracas, pero nunca fue compensado ni se encontraron los culpables.

Otro joven comerciante de la estación, quien prefirió mantenerse en el anonimato, fue víctima del hampa el 7 de diciembre de 2015 cuando el lugar estaba desolado, sin funcionarios de seguridad. Dos hombres entraron a la tienda y le pidieron el dinero de las ventas.

Los delincuentes lo sometieron y le advirtieron que si decía algo a la policía, los matarían a él y a su familia. Además, aseguraron que tenían “fichado” al dueño del local.

“Uno de ellos se llevó tres koalas y dos bolsos, mientras que el segundo estaba afuera resguardando la zona”. Los hampones se llevaron los objetos de valor en unas bolsas negras.

El vendedor ha visto a uno de los antisociales repetidas veces por la estación Altamira, pero prefiere callar por temor a represalias. Además, considera que “no vale la pena” denunciar el hecho ante funcionarios policiales porque ellos “no hacen nada”.

Los comerciantes coincidieron en que los funcionarios policiales no son suficientes para controlar a los hampones que hay en la estación. También piensan que algunos “se confabulan con los malandros”.

“El tipo puso una bomba en mi negocio”

Daniel Carvajal (nombre ficticio) es comerciante en uno de los locales de la estación Los Dos Caminos del Metro de Caracas.

Ha presenciado varios robos frente al comercio, pero lo más atemorizante es que él ha sido víctima de diferentes ataques. Uno de ellos ocurrió hace dos años y medio: un hombre llegó con una bomba y una pistola al local.

“El tipo puso una bomba encima de mi negocio. Me dijo: ´Esto es un atraco y esto es una bomba´. Luego me lanzó una bolsa y me dijo: ´échame todo aquí inmediatamente”, expresó.

Sin embargo, el comerciante se negó a darle los objetos de valor que se encontraban en el local. “Toqué el timbre de mi vecino y le grité a una usuaria que pasaba para que le avisara a los operadores que me estaban robando”.

Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana se presentaron en el lugar y ahí comenzó una persecución. El delincuente escapó, subió a la superficie y abordó una unidad de transporte público. Los uniformados lo persiguieron, hubo un enfrentamiento y el hampón murió a la altura del Instituto Universitario de Nuevas Profesiones, en la avenida Rómulo Gallegos.

Actualmente ocurren entre 8 y 10 robos diarios en frente del local, calcula el comerciante.

Los delincuentes suelen despojar a los usuarios de sus pertenencias a través de amenazas y con armas blancas. Sin embargo, aseguró que ha aumentado el robo con armas de fuego.

“Frente a mi local, cerca de las escaleras mecánicas, parece una guillotina. Roban a niños, a adultos. Ahí no se salva nadie”, sostuvo.

La mayoría de las veces los responsables de los delitos son bandas integradas por cuatro o siete personas.Los locatarios de la estación Los Dos Caminos expresaron que en el lugar operan niños de 12 a 15 años de edad, hombres y hasta mujeres embarazadas.

“Cuando roban en grupo le suelen hacer una rueda de pescado a las personas, las rodean amenazándolas con cuchillos”, dijo.

El comerciante expresó que cuando ocurren este tipo de hechos llaman a los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) pertenecientes al municipio Sucre, pero duran poco tiempo en la estación porque deben atender otras denuncias.

“Llegan al momento que uno llama, ven el perímetro y se van de una vez. Hacen un operativo de cinco minutos y se van”, expresó.

“Los delincuentes entran, voltean las cámaras y roban locales”

La estación La California del Metro de Caracas es el punto de encuentro para las personas que se dirigen al Unicentro El Marqués y al centro comercial Líder. La salida que da hacia el Unicentro es la de más actividad. Personas entran y salen por este lugar, en su mayoría, porque es al frente de este centro comercial donde se toman las camionetas que los trasladan hacia Guarenas.

Por estar ubicada en la avenida Francisco de Miranda y estar cerca de escuelas, supermercados y ambos centros comerciales, en la estación La California suele haber una gran afluencia de personas y representar un nicho perfecto para que el hampa actúe.

Los robos y hurtos cerca de las escaleras mecánicas que dan hacia el Unicentro Marqués son constantes. El bullicio parece ser el común denominador, así como la manera en la que, anárquicamente, los ciudadanos intentan hacer frente a los delincuentes, a través del linchamiento. Comerciantes que trabajan en los locales de la estación también han sido víctimas o testigos de la inseguridad.

Carmen Mendoza, nombre ficticio de una locataria, expresó que hace varios años un grupo de hampones destrozó las santamarías de algunos comercios y los desvalijaron: “Rompieron las rejas, que en ese entonces eran ahuecadas, y se llevaron todo”.

Por ese motivo y por el aumento de la inseguridad, las santamarías son ahora más resistentes. Tienen un diseño más moderno y seguro; sin embargo, “hace poco voltearon las cámaras, rompieron los candados y se llevaron algunas cosas. No robaron más porque sonó la alarma”, expresó la fuente.

Navarro, quien declaró mientras atendía a sus clientes, narró que ha sido testigo de varios robos que ocurren frente a su comercio. “Hace meses, a un señor le metieron una puñalada por la pierna cuando iba bajando por las escaleras. Lo golpearon como cinco hombres”, contó.

Una fuente ligada al Metro de Caracas contó, como día a día, ve a los delincuentes robar a los usuarios dentro de las instalaciones. “En estos días robaron a otro cerca de los torniquetes, el señor tenía bolsas de verdura y estaba con su esposa, le apuntaron con un arma y le robaron el celular”, agregó.

Consideró que los linchamientos se han convertido en el ajusticiamiento de la sociedad, quienes no ven resultados por parte de los efectivos policiales. “GMVV ha aumentado la inseguridad en la estación Teatros”

La criminalidad ha aumentado en la estación Teatros después de que en las adyacencias fueron construidos los edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), en el año 2007, denunció uno de los comerciantes que trabaja en un local del subterráneo.

En la zona han aumentado los robos y secuestros. Por este motivo, los operativos policiales se han hecho más frecuentes en una zona que antes era principalmente residencial.

Uno de los despliegues de seguridad de mayor impacto ocurrió el 27 de mayo de 2016, cuando funcionarios de la Operación de Protección y Liberación del Pueblo (OLP) entraron a los edificios de la GMVV. En el lugar ocurrió un enfrentamiento y dos antisociales resultaron heridos. Presuntos delincuentes intentaban huir lanzándose por las ventanas. Uno de ellos sufrió heridas por la caída.

En julio del mismo año, fue difundido un video a través de las redes sociales que muestra cómo un grupo de personas saqueó una tienda de electrodomésticos ubicada en frente del edificio de la GMVV.

El comerciante que vende decoraciones con peluches y globos en la estación de la Línea 4 dijo que la luz tenue, la escasa presencia de funcionarios policiales y el mal funcionamiento de las escaleras mecánicas, hacen que la delincuencia se propague con más facilidad.

En la parte interna de Teatros, donde funcionan solo cuatro locales comerciales, los delincuentes suelen robar en las tres entradas y cerca de las escaleras mecánicas. Los hampones se aglomeran y hacen que el de adelante se caiga para luego robarlo comúnmente con armas blancas.

El locatario indicó que su hermana, quien trabajaba anteriormente en el comercio, fue drogada con burundanga por un sujeto que intentó robarla en 2014. “Un hombre le entregó un billete de 100 bolívares. Ella se dio cuenta de que le echó burundanga, reaccionó rápidamente y lo sacó del local, pero los operadores no hicieron nada porque el hombre dijo que era mentira lo que mi hermana decía”, contó.

En ese momento no había presencia policial, por lo que los operadores dejaron libre al sujeto. “Aquí se defiende uno mismo”, expresó.

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