La inseguridad en Caracas también es subterránea

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El hampa desbordada dentro de las estaciones del Metro ha sobrepasado la capacidad de los operadores y de la PNB. La Asociación Civil Familia Metro propone la creación de una policía exclusiva para el sistema de transporte, una estrategia que también es empleada en Medellín, Colombia

Javier Cedeño Cáceres | @JavierCedenoCa
Daniela León | daleon@el-nacional.com | @danii_l

“Literalmente no tenía qué entregarle al ladrón esta vez”, relató Andrés Domínguez, estudiante de Comunicación Social.

Hace cuatro meses, al salir de clases, se dirigió a la estación Teatros de la Línea 4 del Metro de Caracas, aproximadamente a las 7:00 pm. Justo antes de entrar a la estación, un hombre se le acercó y lo amenazó con un cuchillo para que le entregara sus pertenencias. En vista de que se encontraba solo e indefenso, entregó el celular y 300 bolívares.

Al día siguiente, realizó el mismo trayecto hasta el Metro con un celular prestado. Nuevamente en la entrada otro hombre lo asaltó. En esa ocasión la mayor preocupación de Domínguez era que no tenía qué entregarle al delincuente porque, en Venezuela, eso puede significar una sentencia de muerte. Tuvo “suerte”: el ladrón lo despojó del pequeño teléfono y se retiró.

“Estaba muy asustado. Aún lo estoy, pero tengo que seguir yendo a clases. La falta de seguridad e iluminación hace el lugar oportuno para los malandros, por confiado me pasó eso dos veces”, dijo.

Para nadie es un secreto que los robos y hurtos en el transporte público son comunes. Los usuarios del Metro de Caracas consideran que este servicio es una opción “más segura” para realizar su trayecto diario, en comparación con las camionetas. Sin embargo, en el sistema de transporte subterráneo inaugurado el 2 de enero de 1983 y que fue catalogado como modelo en Latinoamérica, las cosas han cambiado.

Los operadores, que solían estar capacitados para enfrentar cualquier “eventualidad”, se han visto sobrepasados por la inseguridad.

Durante los últimos 33 años se han implementado varias medidas para combatir el hampa.

Alberto Vivas, miembro de la Asociación Civil Familia Metro, indicó que a finales de los años 90 el Metro de Caracas realizó un convenio con la Policía Metropolitana (PM) para que funcionarios del cuerpo policial apoyaran al personal operativo.

Para la época, también se instauró una unidad móvil de apoyo integrada por operadores del sistema, guardias patrimoniales y efectivos de la PM, quienes recorrían las estaciones con la finalidad de garantizar la seguridad de los usuarios.

Esta medida preventiva logró bajar significativamente los índices delictivos en el sistema. Sin embargo, Vivas indicó que desde hace aproximadamente 13 años la seguridad mermó por la eliminación del Grupo Móvil de Apoyo.

“El metro quedó solo con la seguridad que prestan los operadores y la guardia patrimonial. Aumentaron los mendigos, los robos, los atracos y el hurto del patrimonio. Los carteristas comenzaron a tener cancha libre”, expresó el representante de Familia Metro.

“Manos de seda”

Los hurtos de carteristas, también conocidos como “manos de seda”, son los más comunes en el Metro de Caracas. Operan cuando los vagones están repletos. Extraen las pertenencias de los usuarios de sus bolsillos y bolsos, sin que estos se percaten. La mayoría actúa en grupo.

Familia Metro indicó que en total hay cinco o seis organizaciones de carteristas que actúan en diferentes estaciones. “A una la llaman ‘los viejitos’, a otra ‘la banda del coco lizo’. También hay un grupo integrado únicamente por mujeres.

“No solo me pasó, sino que también lo he visto. Los malandros esperan que abra la puerta del vagón para sacar el teléfono del bolsillo de otra persona”, así lo relató Omaris Contreras, usuaria del sistema.

En la última semana de agosto de 2016 Contreras llegó a su casa sin celular. Entre las 4:00 pm y 5:00 pm llevaba el teléfono en un bolsillo de la cartera, pero se lo quitaron sin darse cuenta durante el viaje que suele realizar desde la estación Chacao hasta Gato Negro de la Línea 1.

“Sé que fue mi culpa por descuidarme. En mi hora de salida los trenes van full y cualquiera puede hacerse el loco para meter la mano en una cartera”, agregó.

Al día siguiente bloqueó la línea del teléfono e intentó recuperar su número en la oficina de la operadora, pero todavía no ha podido comprar otro equipo.

Sonia Villanueva es jubilada y se dedica a la costura de forma independiente. A diario utiliza al Metro para llevar sus encargos.

Villanueva tenía la costumbre de tejer en el tren de camino a su casa. Para ella era habitual que le preguntaran qué estaba tejiendo: “Nunca vi nada sospechoso en eso”.

Su perspectiva cambió cuando esa fue la estrategia que empleó un antisocial.

Narró que un joven sentado a su lado comenzó a preguntarle cosas: qué estaba tejiendo, si tenía familia, cuánto tiempo tardaba haciendo los tejidos.

La señora respondió a todas las preguntas sin reservas, pero no se percató de que el joven había sacado el monedero que llevaba debajo del rollo de hilo.

“Cuando salió del vagón vi que se guardó algo en el pantalón, pero no lo relacioné con mis cosas. Cuando recogí el hilo noté que me faltaba la cartera y me di cuenta de que el chamo me había robado”, agregó.

La PNB

Luis Fernández, ex director de la Policía Nacional Bolivariana, informó en 2010 (durante su gestión) que aproximadamente 500 efectivos fortalecerían la seguridad en las inmediaciones y dentro de las instalaciones del Metro de Caracas.

Los funcionarios, formados en la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), se encargarían de hacer recorridos en los accesos, andenes, vagones y las adyacencias del metro.

Además de reducir los índices delictivos en el Metro, con este plan se pretendía frenar la actividad informal en el sistema.

“Lo que sucedió fue que los funcionarios, por falta de adiestramiento, simplemente se destacaron en las entradas de las estaciones y obviaron la seguridad dentro de las instalaciones (andenes y trenes)”, explicó Alberto Vivas, miembro de la Asociación Civil Familia Metro.

El Nacional Web intentó contactar fuentes oficiales de la PNB para conseguir información sobre el procedimiento policial en el sistema. Se realizó un recorrido entre los meses de octubre y noviembre por varias estaciones del Metro de Caracas, en los horarios de más afluencia de personas, para entrevistar a los funcionarios del cuerpo de seguridad. De siete estaciones visitadas, solo dos contaban con funcionarios de la PNB en el andén y éstos se negaron a dar información sin la autorización de sus superiores.

En tres de las estaciones del trayecto se solicitó la presencia de los funcionarios a través del altavoz con ayuda del personal con el objetivo de analizar la respuesta del cuerpo policial en el Metro.

  • La Hoyada: dos funcionarios tardaron aproximadamente 3 minutos en reportarse en la caseta de información.
  • El Valle: el personal de la estación llamó dos veces a los efectivos para que se acercaran a la taquilla. Después de 5 minutos, llegó una funcionaria sin uniforme y sin armamento para averiguar cuál era la “posible eventualidad”.
  • Capitolio: en esta estación los funcionarios llegaron al andén en 3 minutos. A pesar de la tardanza, pudieron detener a un presunto carterista dentro de un vagón.

Operadores de seguridad indefensos

Está comprobado que el procedimiento del personal operativo, cuando ocurre alguna emergencia, es totalmente eficaz. Gran parte de los sucesos son abordados en el tiempo adecuado. Pero el problema no es el lapso en que es atendido el suceso.

“Actualmente los delincuentes tienen otro tipo de modus operandi, llevan consigo armas y el personal operativo de seguridad se ve indefenso ante los ataques, no tienen implementos para defenderse”, afirmó un trabajador del sistema que pidió mantenerse en el anonimato.

El trabajador comentó que los operadores de seguridad han sido heridos durante el cumplimiento de sus labores. “En una ocasión un vendedor informal se resistió a ser desalojado y apuñaló a uno de nuestros compañeros”.

Familia Metro indica que anteriormente la formación del personal operativo duraba entre 4 a 6 meses, ahora el adiestramiento se limita a mes y medio. Además, señaló que anteriormente el personal tenía conocimientos de defensa personal y ahora no lo tienen.

La falta de instrucción también se refleja en los funcionarios de la PNB, dijo el trabajador de la compañía. “Los policías no conocen ni siquiera donde están los baños de las estaciones, mucho menos van a saber cuáles son las rutas de escape al momento de un eventual desalojo de emergencia”.

El operador del sistema destacó que los policías intervienen en los sucesos solo cuando la situación se vuelve incontrolable o cuando se confirma que el personal operativo no puede controlar el episodio, como robos o riñas con armas.

Todos estos ataques ocasionaron que el personal de seguridad se limitara solamente a eventos menores. “Para evitar este tipo de agresiones se están dejando las situaciones en manos de la PNB”.

Familia Metro sustentó las declaraciones del operador. “El problema principal es que la PNB no aparece y ante tal circunstancia el personal tiene que mantenerse inerte porque no puede tomar medidas. Usuarios han reportado hechos irregulares y los trabajadores del sistema simplemente hacen caso omiso a la denuncia del ciudadano”.

El usuario Omar Quintero es testigo de la ausencia de presencia policial.

“Trabajo en la tarde por el centro de la ciudad, pero nunca me habían robado en el camino ni dentro de los trenes. El lugar en donde menos pensé que me amenazarían era las escaleras mecánicas”, señaló.

Quintero vive en El Paraíso, todos los días recorre el sistema desde La Paz hasta El Silencio. En el centro de la ciudad trabaja como vendedor en una zapatería.

En agosto se dirigía al trabajo, cuando subía las escaleras mecánicas de la estación un hombre se atravesó frente a él y otro le trancó el paso por la parte de atrás. “Se me pegaron con un cuchillo y me pidieron el teléfono. Antes me vieron revisándolo porque me dijeron el color del celular y en qué parte del pantalón lo había guardado”.

Indicó que intentará cambiar la ruta que hace todos los días, porque lo pueden tener “fichado”. Teme que lo vuelvan a amenazar y le hagan daño.

“Creo que debe haber más seguridad en todas las áreas del Metro, porque son muy pocos los policías que veo durante mi viaje y los malandros aprovechan eso”, agregó.

Un cuerpo policial exclusivo

En Medellín, una de las ciudades más violentas del mundo en los años 90, se inauguró un sistema de transporte subterráneo en 1995. Desde un principio las autoridades locales se vieron obligadas a crear un cuerpo policial independiente del resto de los cuerpos de seguridad ciudadana.

Desde entonces, la Policía Metro de esa ciudad colombiana opera de manera autónoma y depende directamente de la gerencia general del sistema de transporte. Según la página oficial del servicio, las funciones del organismo de seguridad son: velar por la seguridad de los usuarios, proteger los recursos físicos y humanos de la empresa y coordinar medidas con las autoridades competentes en casos extraordinarios.

“En la historia del Metro de Caracas siempre se trató, como en otros subterráneos del mundo, implementar un cuerpo policial competente solo en el sistema. Lamentablemente en nuestro país no ha sido posible, pero creo que hoy en día es necesario tomar en cuenta ese criterio”, agregó el subdirector de Familia Metro.

Modus Operandi

Recomendaciones para evitar atracos

  • No sacar celulares o dispositivos de música. Evitar enseñar al delincuente que se posee un objeto de valor. Por este motivo ni siquiera es recomendable transitar por las instalaciones del subterráneo con audífonos visibles.
  • Evitar hablar con desconocidos: lo fundamental es la prevención. En caso de dar una dirección, se debe mantener una distancia prudencial de quien pregunta.
  • No dejar de caminar dentro del sistema de trenes. Los delincuentes suelen abordar a los ciudadanos desorientados y a los que se arrinconan en un espacio para esperar a alguien o hacer una llamada.
  • “Aunque a veces cueste, hay que intentar contactar a seguridad”. Son las autoridades policiales adscritas al Metro de Caracas quienes deben aprehender a los delincuentes. Intentar confrontar al maleante podría poner en grave peligro la integridad de la víctima.

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